Los problemas que genera la alta rotación de arrendatarios en los edificios

Son varios los motivos que llevan a que las personas decidan poner fin a sus contratos de arriendos. Puede ser que adquirieron su propia propiedad; se fueron a una comuna más barata o más tranquila, el teletrabajo los motivó a irse a otro punto del país, o porque regresaron a su ciudad o país de origen. De hecho, durante esta pandemia muchas comunidades registraron un alza en la rotación de arrendatarios, y eso les generó algunos inconvenientes.

Problemas con las normas

César Muñoz, dueño de la empresa Praxis Gestión Inmobiliaria, quien administra un condominio en Santiago Centro, cuenta que esta comunidad tiene entre seis a diez mudanzas al mes. ‘El tema de la alta rotación que ha habido en el último tiempo responde a un contexto de baja de precios en los arriendos. Un departamento de un dormitorio que antes salía $320.000, ahora se consigue por $250.000. Muchos dueños los rebajaron para cubrir los costos de los dividendos. Como es mucha gente la que entra cada mes, estamos enviando comunicados frecuentemente sobre las normas de convivencia dentro de la comunidad’, señala.

Sin embargo, hay algunos que no toman consideración con lo estipulado, y cometen faltas. ‘La sanción más frecuente es por el tema de los ruidos molestos, y también por dejar enseres en los espacios comunes. Nuestro reglamento interno permite multas si hay reclamos sobre el ítem de ruidos molestos después de las 00:00 horas. Lo mismo que las personas que dejan cosas en los pasillos’, menciona.

‘No hay sentido de pertenencia por los bienes comunes. Hay menos disposición a vivir en una comunidad colaborativa y en una sana convivencia. De hecho, hay vecinos que ni se conocen: se pierde el sentido de comunidad. También se generan problemas de un mayor desgaste de los equipos de ascensores. Hay que realizar más reparaciones preventivas por el exceso de peso producto de las mudanzas’, manifiesta.

Su comunidad está compuesta por 300 departamentos: 20% de los que viven ahí son dueños, y lo restante son arrendatarios.

Están de paso

Esteban Ruíz, socio de Blanco Propiedad, administra otra comunidad en Santiago Centro de 299 unidades: 90% son arrendatarios, y 10% propietarios. En su caso, son tres a cuatro mudanzas a la semana. ‘Uno de los problemas de la alta rotación es la dificultad de mantener un registro completo de los residentes de la comunidad (base de datos actualizada). Los dueños o corredoras no entregan los datos de las personas a quienes les están arrendando. Nosotros debemos tener el registro actualizado de la persona que habita. Por ejemplo, si ocurre una filtración: ¿a quién llamo?’, plantea.

‘También hay un bajo nivel de compromiso con la comunidad en el cumplimiento de las normas. Se les entrega el reglamento cuando llegan al edificio, pero no los leen: muchos están de paso y no les interesa. Asimismo, hay un desgaste excesivo de los ascensores por la gran cantidad de mudanzas que se generan, sumando a esto el poco cuidado por los equipos y espacios comunes. Y por último, baja en la tasa de disponibilidad de ascensores, ya que generalmente uno se encuentra en modo manual para mudanzas’, reconoce.

José Jiménez, fundador de Alerce Gestión y Administración, quien administra una comunidad de 194 departamentos en Las Condes, observa los mismos problemas pese a que también les entregan a su llegada el reglamento interno del edificio. En su caso, 10% de los que viven son dueños, y el 90% arrendatarios. Tienen como cinco o seis mudanzas al mes. ‘Hay poco apego a las normas. La alta rotación provoca que los arrendatarios no se adapten a las normas porque están poco tiempo.’.

‘Hoy el arrendatario tiene poco sentido de pertenencia en la comunidad, y no participa en sí. Esto tiene que ver con que la Ley de Copropiedad no contempla a los arrendatarios en las asambleas. Se establece que en las asambleas extraordinarias u ordinarias participan copropietarios o representantes. Eso provoca mayor desinterés por la comunidad: sabe que no tiene participación legal en la toma de decisiones del condominio’, fundamenta.

En todo caso, admite que los arrendatarios con más años tienen más vínculo con la comunidad. ‘Con gente nueva no hay mucha relación entre vecinos: mayormente son jóvenes profesionales que están tres, cuatro, o seis meses, y después buscan otra oportunidad de arrendar’.

En una línea similar, Andrés Álamo, quien administra un edificio en Providencia de 72 unidades: 40% propietarios y 60% arrendatarios, sostiene que los arrendatarios que llevan más tiempo tienen mejor sentido de pertenencia. ‘Hay algunos arrendatarios que llevan diez años, y ellos participan en las comunidades en forma más abierta que algunos propietarios. El tema de los ruidos molestos pasa tanto con propietarios como arrendatarios. El inconveniente es solo cuando no avisan quién llega’.

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