Para evitar un arrendador invasivo asegure un contrato bien detallado

Abogado explica que cuando se arrienda una propiedad se traspasan los derechos de uso al arrendatario. Un propietario no puede llegar y entrar aunque tenga llaves.

La profesora Claudia Rueda arrienda un departamento en Macul hace dos años. Cuando firmó el contrato no se puso especial atención en el detalle de las visitas que el propietario puede hacer al departamento y le pasó la cuenta.

‘El año pasado solo me avisó que vendría, no me lo planteó de modo que nos pusiéramos de acuerdo. Cuando llegó con su esposa, revisaron todo y no me pidieron autorización para entrar a las piezas, fueron muy invasivos’, cuenta Rueda.

El contrato de la profesora establecía que el propietario podría visitar la propiedad cuando lo considerara oportuno, lo que deja en ventaja al arrendador por sobre la intimidad del arrendatario. Para evitar estos malos ratos, Vania Ruiz, vocera del Círculo de Corredores de Propiedades, recomienda dejar las atribuciones de ambas partes bien claras y detalladas en el contrato de arriendo.

‘Muchos propietarios guardan llaves de su propiedad, pero eso no les da derecho a entrar al lugar. Porque desde el minuto que se pone en arriendo, el uso es cedido al arrendatario. Lo más común es establecer en el contrato la autorización de que el arrendador entre a la propiedad, determinando la periodicidad de las visitas y con previa coordinación de ambas partes’, explica.

Rueda cuenta que el propietario le pidió una nueva visita este año. ‘Le pregunté para qué y le dejé en claro que no puede llegar y aparecer cuando él quiera. Por suerte, esta vez fue más amable y quedamos en que nos pondremos de acuerdo para una próxima vez, aunque no creo que sea luego porque vio que tengo el departamento impecable’, relata.

El abogado Benjamín Sepúlveda explica que cuando una persona es propietaria de un inmueble tiene ciertos atributos, como usar, gozar y disponer del lugar.

‘Cuando alguien arrienda su propiedad lo que hace es traspasar esos atributos al arrendatario. Por lo que efectivamente, un arrendador no puede llegar y entrar a un departamento que tiene arrendado, aunque tenga llaves. Al firmar el contrato, cede esos derechos’, puntualiza.

Sepúlveda detalla que si no se deja estipulado en el contrato la posibilidad de visitas, entonces el arrendatario puede no aceptar que el propietario vaya a ver el departamento.

Sin condiciones

Victor Danus, gerente general de Prourbe, pone énfasis en la importancia del contrato. ‘Si no quedó en el contrato, no es válido. También se debe especificar en qué consistirán las visitas’, asegura.

‘Al ser un contrato privado entre partes no existen cláusulas previas que rijan para todos. Por lo que es necesario que los acuerdos de palabras queden por escrito ante notario. Si el arrendador tendrá llaves del departamento también debe estar especificado. No existen condiciones dadas previamente’, explica.

Ruiz dice que el arrendatario puede cambiar la chapa si el dueño se comporta de manera invasiva.

‘No se debe permitir este tipo de conductas, el arrendatario puede cambiar la chapa o el cilindro de combinación de la llave. Además, ese es el consejo que yo doy, porque también hay arrendatarios anteriores y uno no sabe cuántas personas han tenido llave. El arrendatario no tiene obligación de entregarle una nueva copia al arrendador, a menos, que lo estipule el contrato’, comenta.

Sepúlveda aboga por el principio de la buena convivencia antes de las obligaciones legales. ‘Aunque no existe una exigencia de entregarle una llave al propietario si se hace cambio de la chapa, en caso de emergencia, podría ser útil que el propietario tenga una llave. Los acuerdos mutuos se pueden lograr’, dice.

Aunque sí, recomienda que el contrato sea legalizado ante notario. ‘Al ser un acuerdo privado, una de las dos partes podría negar su participación o decir que la que aparece no es su firma. Lo que se hace en notaría es autorizar las firmas, para que el notario de fe de que se está celebrando el contrato’, detalla.

Respecto a la correspondencia personal del propietario que pueda llegar al departamento arrendado, Sepúlveda explica que el arrendatario no tiene autorización para abrirla.

‘Lo primero es hablarlo con el propietario para que regularice la situación. Yo tuve un arrendador que me pidió que dejara su correspondencia en portería y él la iba a buscar una vez al mes. Ningún problema. Aunque el arrendatario podría botarlas perfectamente, porque no tiene ninguna responsabilidad al respecto’, explica.

FUENTE: LUN

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