¿Puedo denunciar como ruido molesto si la guagua del vecino no para de llorar?

Hay que tener bien claro que taladrar, poner música fuerte o gritonearse a viva voz son actos voluntarios de cualquier persona, pero el llanto de un recién nacido no cae en esta distinción.

El periodista español Ignacio Duque abrió el debate al publicar en su cuenta de Twitter (@duque_nacho) dos fotos de las notas que su vecino le había dejado debajo de la puerta reclamando por los llantos de su guagua de un año y medio.
‘Como me volváis a despertar, pongo una queja en la comunidad. Vuestros hijos son vuestra responsabilidad’, amenazaba uno de los mensajes. Según cuenta, Duque intentó conversar con el vecino, pero no le abrió la puerta. Mala decisión por parte del reclamante, porque la única opción que tenía a la mano era el diálogo.
Gonzalo Cabezas es presidente del comité de su edificio en Las Condes y dice que es impensable exigir a un residente que su guagua deje de llorar. ‘Me llama la atención el extremo de hostilidad del vecino. Yo también soy papá, tengo una guagua de ocho meses, efectivamente llora, pero sabemos que es por un tiempo limitado’, comenta.
En caso hipotético, Cabezas explica que simplemente le diría a la persona que hace el reclamo, que el comité tomará contacto con los padres de la guagua que llora. ‘Pero en el fondo, no haría más que eso, solo comentarle, que se den por enterados. Jamás cursaría una multa por esta razón’, asegura.

Despertar llorando

No existen sanciones para este tipo de situaciones, y no hay un botón de apagado para que las guaguas dejen de llorar, pero sí hay causas que lo explican.

La pediatra Sonia Schneider, asegura que si un bebé llora constantemente tiene que haber una explicación. ‘Hay hartas razones dependiendo del periodo de la vida. Por ejemplo, en los recién nacidos los cólicos abdominales pueden ser una causa de llantos sostenidos. Si es una guagua que está tomando pecho, puede despertar llorando porque tiene hambre. El periodo en el que los papás están tratando de que la guagua duerma en su propia cama también puede ser razón de llanto’, sostiene.
Schneider explica que los dientes empiezan a salir desde el cuarto mes en adelante. ‘Los que más molestan son los molares que aparecen al primer año y los caninos que aparecen alrededor del año y medio. Esto también podría ser una razón por la que lloran’, detalla.
Andrés Onetto tiene un hijo de dos años diagnosticado con autismo: ‘Despierta llorando todas las noches a las cuatro de la madrugada porque tiene hambre. Su llanto es desgarrador, pero le enchufas la mamadera y se acabó el problema’, cuenta.

‘Una vez un vecino fue a tocar mi puerta en la noche porque el niño lloraba, le abrí y por la cara que le debo haber puesto solo atinó a decirme, ‘no pasa nada, vecino’, y se fue’, recuerda.

Según Onetto, los vecinos se preocupan porque le podrías estar haciendo algo al niño, más que por el llanto en sí.

‘Hay un tema de empatía, no hay que ser tan egoísta de pensar solo en el beneficio propio. Estas situaciones se resuelven conversando, la hostilidad no es necesaria’, recalca Cabezas.

Tu ruido y dos más.

Benjamín Sepúlveda, abogado, pone énfasis en la diferencia entre ruidos molestos voluntarios y otros, como en este caso, que son involuntarios.

‘No es lo mismo despertar a los vecinos porque la música está a todo volumen. Estamos hablando de una guagua que llora, no te pueden multar por eso. Hay que partir desde la base de vivir en comunidad. La vía es conversar amablemente con el vecino, pero nada más. A lo imposible nadie está obligado’, asegura.
Diferente es que la guagua llore y uno pueda comprobar que es debido a que sufre maltrato. ‘En ese caso procede realizar una denuncia en Carabineros por violencia intrafamiliar’, explica.
Cabezas dice que es importante entender que si una persona tiene problemas con otro vecino hay que transparentarlo y conversar. ‘Como comité podemos mediar entre ambas partes, pero la situación es entre ellos’, comenta.
Sepúlveda puntualiza que si la vía del diálogo no funciona, y el vecino reclamante tiene conductas hostiles, como el caso de los mensajes de advertencia debajo de la puerta, hay que recurrir a vías legales.
‘Por un mensaje al vecino no le va a pasar nada, pero si son reiterados, se podría realizar una constancia por hostigamiento ante Carabineros. Si la situación escala se podría incluso llegar al Juzgado de Policía Local’, detalla.FUENTE: LUN

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