Arquitectos se enfrentan por la cocina americana: más espacio pero harto desorden

Sus detractores apuntan a que es complicado el tema de los olores y obliga a tener la loza siempre limpia.

¿Cocina americana o separada del resto de los espacios de la casa? Entre los arquitectos no existe consenso sobre el tema. Concuerdan que el formato integrado entrega una mayor sensación de amplitud, especialmente en departamentos pequeños. Sin embargo, las opiniones divergentes aparecen al abordar temas relacionados con los olores y la limpieza.

Sebastián Maze, arquitecto y profesor de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Finis Terrae, es partidario de integrar la cocina a los espacios comunes cuando el metraje de la propiedad no supera los 70 metros cuadrados, como medida referencial. ‘Si me comprara un departamento de 50 metros cuadrados, por ejemplo, me preocuparía de que la cocina fuera integrada (estilo americana). Luego, la remodelaría para que tuviera el mismo piso que el living – siendo una alternativa el porcelanto, entre varias más- y modificaría los muebles de la cocina para elevarlos unos 30 centímetros del suelo, lo que además permite limpiar mejor.

Todo ello entrega una sensación de amplitud favorable, generando que un departamento de 50 metros cuadrados parezca de 70’, explica Maze. Instalar los electrodomésticos, como el horno, la encimera e incluso el refrigerador dentro de muebles de madera, contribuye a que una cocina americana estéticamente se vea más elegante, opina el arquitecto. Debajo del mueble del horno empotrado es posible colocar un cajón para guardar utensilios, aprovechando mejor el espacio. ‘Cada vez hay menos servicio doméstico y los habitantes permanecen en las cocinas cuando están en sus casas, incluso, cuando tienen invitados’, dice Maze.

Cuidado con los olores

Felipe Gallardo, profesor de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, es contrario a este tipo de cocinas. ‘En las películas se ven parejas conversando mientras preparan algo, tomando un vino, y está todo ordenado durante el proceso de cocción’. Para el profesional es necesario, antes de tomar la decisión de remodelar la cocina, preguntarse si diariamente se preparan los alimentos de forma tan prolija o si se dispone del tiempo para limpiar cada vez que se ocupa la loza. Agrega que no todos los sistemas de ventilación funcionan de forma óptima y, por ende, los olores de condimentos y alimentos se traspasan más fácilmente al resto de la casa. ‘El tema del aseo es complicado si el propietario o arrendador le gusta cocinar de forma habitual.

A lo mejor, funciona si lo hace de forma esporádica’, añade Gallardo. Matías Araos, de la oficina de arquitectura y diseño León&Araos, concuerdo con Gallardo, pese a que le gusta el formato de cocina integrada. ‘Es casi inevitable que se filtren los aromas en una cocina americana, incluso si se cuenta con un sistema de ventilación sofisticado y con una campana de extracción con buena potencia que se utilice en forma regular’, sostiene.

‘De todas formas, no se puede desconocer que las cocinas americanas, en los espacios pequeños, entregan mayor amplitud y que, por este motivo, las inmobiliarias que construyen proyectos masivos y de espacios muy reducidos las utilizan; también recurren a este estilo empresas constructoras que diseñan departamentos exclusivos, de pocos pisos, donde las terminaciones son muy sofisticadas, como ocurre con algunos lofts’, afirma Gallardo.

Una solución intermedia

Gonzalo Herrera, arquitecto y académico de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso, destaca la importancia de que los espacios sean flexibles, lo cual cada vez es más difícil de encontrar en las viviendas nuevas que son construidas en forma estándar, afirma.

Para él, la cocina americana puede ser la solución si sus moradores quieren tenerla absolutamente integrada al resto de la casa y no les incomoda que en algunas situaciones esté desordenada. También propone una alternativa intermedia: instalar una separación que no sea permanente con el resto de la vivienda. ‘La gracia de la cocina americana es que permite disfrutar con otros el acto de cocinar.

Sin embargo, para aquellos momentos en que se requiere privacidad frente al resto de las personas que están sentadas en el living, es posible instalar una ventana corredera a la altura del mesón de la cocina, que permite conectar ambos espacios cuando se requiere. Es factible realizarlo en departamentos pequeños, siempre y cuando se reciba la asesoría de un profesional’, dice el profesor porteño.

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