Dónde va a parar la plata del arriendo del salón de eventos del edificio

Si la administración compra un sofá nuevo para la sala, fíjese que no lo descuenten de los gastos comunes.

Arrendar algunos bienes comunes de los condominios puede resultar práctico para la comunidad cuando se busca generar más ingresos. Pero antes de lanzarse hay que tener claro cuáles se pueden alquilar. El abogado Carlos Baeza dice que la definición exacta de cuáles son los bienes comunes está en el artículo 2 de la ley de copropiedad inmobiliaria.

‘En resumen, no se pueden arrendar aquellos bienes necesarios para la convivencia de todos los vecinos. Por ejemplo, no podría arrendarse la caja de escaleras, la recepción del edificio, los ascensores, todo lo necesario para que los vecinos puedan usar su propiedad’, explica Baeza.

Por el contrario, asegura que es posible sacarles dinero a los bienes que nos son imperativamente necesarios, como salas de eventos, quinchos y salas de cine. Incluso un rincón donde quepa una moto y alguien necesite estacionar la suya. El arriendo se debe decidir en asamblea extraordinaria y con el 75% de los asistentes a favor. ‘Cuando se cumplen los requisitos para aprobar el arriendo, el administrador puede proceder’, enfatiza el abogado.

No hay monto fijo

Darío Ureta, explica que el monto de arriendo de los espacios comunes los define el mercado. ‘Si hay mucha demanda por el quincho o la sala de eventos, el precio es más alto. No hay un monto mínimo ni máximo. Tengo comunidades que van desde $5.000 por el quincho hasta 1 UF, eso varía dependiendo de la demanda o el desgate del mobiliario’, asegura.

Por lo general, es necesario arrendar la sala de eventos cuando hay mobiliario incluido. ‘Se exige una garantía además del valor de arriendo, porque a veces en los salones se producen daños. Muchas veces se hacen cumpleaños de niños en esas salas y jugando pueden romper algún mueble, vidrio o cortina, por lo que se norma de otra manera’, comenta Ureta.

Va a un fondo

José Rodríguez, ingeniero civil y presidente del comité de su edificio ubicado en Providencia, dice que con lo que más hay que tener cuidado cuando se arrienda el salón de eventos es que no desaparezcan cosas. ‘El quincho no lo arrendamos, pero pedimos una garantía de $100.000 por posibles pérdidas y daños. En la sala de eventos también pedimos garantía porque nos ha pasado que desaparecen bandejas del horno y del refrigerador’, cuenta.

‘Nosotros ahora estamos arrendando a una oficina la sala de eventos, están pagando $70.000 semanales y la usan de lunes a viernes. No es el sentido original de la sala, pero lo estamos haciendo para comprar los muebles del salón. Nos dimos cuenta de que es una buena forma de autofinanciarnos. Esta plata se rinde en las asambleas y se destina a fondos específicos’, explica Rodríguez. Ureta dice que la autoinversión es la mejor manera de ocupar la plata que se gana con los arriendos. Si hay que renovar el sofá de la sala, se hace con la plata que genera ese espacio y no es necesario que se cobre a toda la comunidad, a través de los gastos comunes.

‘Se hace un fondo especial, por ejemplo con el salón de eventos, se va registrando y se contabiliza aparte. Ese dinero queda guardado y cuando necesita mantención, la plata se saca de ese fondo y se autofinancia. No se prorratea’. El quincho funciona de la misma forma. ‘Por ejemplo, cuando hay que cambiar alguna mesa o la parrilla, se sacan del fondo de reserva que ha generado el quincho’, agrega.

Piscina y gimnasio

Caso aparte es la piscina y el gimnasio, donde la mantención sí se prorratea. ‘La piscina la puede ocupar el residente y, por lo general, máximo tres visitas. El control que se puede hacer de ese espacio es más complicado, porque perfectamente se podría cobrar, pero nadie lo hace por un tema de control.

Tendría que estar una persona de punto fijo todo el día cobrando’, explica el administrador Francisco Figueroa. Ureta dice que en el caso del gimnasio no se cobra porque se usa poco y no saldría a cuenta.

FUENTE: LUN

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