¿Le gustó un depto en el último piso? Sepa que la altura no asegura menos ruido

La diferencia entre la bulla que escucha el piso siete y el 12 es como bajar el volumen de la radio de 20 a 17, explica ingeniero.
El periodista y viajero Pablo Azcárate vivió cinco años en el último piso de un edificio en el centro de Concepción. ‘Era el piso 13. No tenía otros edificios alrededor, la vista hacia el río era maravillosa’, recuerda. ‘Sin embargo, tenía varios factores en contra. Por ejemplo, en caso de emergencia demoras más en salir, si el ascensor no funciona te toca subir o bajar todos los pisos y durante los temblores el movimiento se siente más intenso’, dice el viajero que ahora recorre Europa. Hay otros factores que hay que considerar.

El ruido.

Jorge Carrasco, máster en Acústica Arquitectónica y Medioambiental de la BESLa Salle Universitat Ramón Llull de España, explica que es un mito que a mayor altura el ruido de la ciudad se reduzca notoriamente. ‘La distancia es un factor fundamental. Mientras más alejado estés de un eje vial, el ruido será menor. Cuando se trata del ruido de tránsito, que es una fuente de comportamiento lineal, la bulla se atenúa tres decibeles cada vez que duplicas la distancia al eje vial’, explica el también jefe de proyectos de la empresa Decibel. Si se compara el piso siete con el 13, la distancia no llega a ser el doble, por lo tanto, la atenuación no llega a ser tres decibeles. Sí existe una atenuación, pero no es tan significativa. ‘Es como si el volumen de la radio estuviera en 20 y se bajara a 17.

Lo que pasa es que hay una cuestión de percepción visual que por psicoacústica nos hace pensar que al estar más lejos de la fuente de ruido que uno está viendo, está menos expuesto. Pero no es una cuestión física propiamente tal’, explica Carrasco. El ingeniero dice que si lo que en realidad se busca es disminuir el ruido en las habitaciones sensibles del departamento, lo relevante es la distribución interior de la vivienda. ‘Si el dormitorio está orientado hacia el interior del edificio, dándole la espalda a la calle, consigues la atenuación del ruido por efecto de la aislación del edificio. Esto es mucho más importante’, asegura.

Filtraciones. 

La psicóloga Francisca Lara vive hace 11 años en el sexto piso, el último de su edificio en Las Condes. ‘Cuando nos cambiamos a este departamento buscamos que fuera el del último piso para no tener tanta bulla del vecino de arriba, pero tampoco queríamos que fuera tan alto como un piso 23. Seis pisos nos pareció muy razonable’, cuenta Lara. ‘Una vez pasó que había un problema con los aislantes del techo y tuvieron que cambiarlos porque hacían que se pasara la humedad y se estaba llenando de globos la pintura del techo del living’, recuerda Lara. Los gastos de cambiar los aislantes los pagó la administración debido a que no habían realizado mantención a la estructura.

Julio Nazar, arquitecto urbanista de la Universidad Católica, explica que para evitar filtraciones a causa de que exista una terraza habitable en la azotea, es decir, que haya piscina o quincho, la constructora debe poner una sobrelosa y una serie de capas para la aislación de la humedad, establecida en la normativa de construcción. ‘Si va a comprar un departamento con estas características, debe solicitar a la inmobiliaria antecedentes que respalden que se hicieron los estudios y las pruebas contra cualquier escenario de filtración y humedad en desde la terraza. Si arrienda, debería dejar eso definido en el contrato que si se presenta una falla de este estilo, sea el propietario quien asuma la responsabilidad’, agrega Nazar.

El calor y el frío. 

Otra creencia es que en verano, los departamentos del último piso son más calurosos y en invierno, más fríos. No es necesariamente así. ‘La sobrelosa que protege de la humedad está compuesta por una gran cantidad hade elementos que, en su suma, generan aislación térmica’, explica el arquitecto. ‘Distinto es si el último piso del edificio da directamente al cielo, sin una terraza de por medio. Ahí se podría sentir un poco más caluroso o más frío, pero esto es válido para los departamentos del último piso y para las casas de uno o dos pisos’.

Los sismos. 

‘Si tienes miedo a los temblores, hay que saber que el movimiento se siente mucho más fuerte que en los pisos de abajo’, dice Azcárate. ‘Un buen diseño estructural sísmico para edificios de altura tiene que considerar una cierta flexibilidad del edificio, es decir, una cierta condición plástica. Mientras más flexible sea, mejor va a soportar un terremoto’, explica Nazar. Esa flexibilidad efectivamente lleva a que la sensación del movimiento sea mayor en los pisos superiores. ‘En percepción se siente que se mueve mucho, pero esa sensación tiene que ir de la mano con saber que el edificio no va a colapsar’, enfatiza el urbanista.

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