Pino, porcelanato o vinílico: las opciones frente al clásico piso flotante

Al cotizar, arquitectos recomiendan fijarse en el valor por metro cuadrado, pero también en los costos y complejidad de instalación.

Si se necesita cambiar el piso, la clásica opción es el fotolaminado, conocido como piso flotante por su forma de instalación. Sin embargo, también existen otras opciones de mayor durabilidad que incluso no corren el riesgo de dañarse frente a algún derrame de agua, como el de porcelanto o vinílico.

Tablas de pino

Es una buena opción para aquellos que les gustan los ambientes con maderas y materiales nobles. ‘No se recomienda para viviendas ubicadas en la playa porque, pese a que tiene un proceso de vitrificado, se tiende a rayar con la arena. Sin embargo, en la ciudad o campo funciona muy bien’, cuenta Fabio Stingo, arquitecto.

Su complejidad está en la instalación, ya que con el tiempo se empezará a oxidar y tras seis años, adquirirá un tono anaranjado. ‘Existen materiales que evitan esta situación: antes de vitrificar se le coloca un pre-tono para evitar la oxidación. Frente a otro piso de madera noble, como el roble, coihue o raulí, resulta mucho más económico, aclara Stingo. La tabla de pino, que mide 320 centímetros de largo por 4 ó 5 pulgadas de ancho, tiene un valor aproximado de $2.000 y cada metro cuadrado ocupa cuatro tablas. ‘Sin embargo, sigue siendo más caro que el piso fotolaminado porque la mano de obra que trabaja con madera cobra más’, detalla.Toma entre tres y cuatro días instalarlo: primero se atornilla o clava al piso, si bajo este último hay madera, o se pega con un adhesivo, si se coloca sobre un radier u hormigón; luego es necesario pulirlo con una máquina hasta que quede muy liso; y se le aplica una pasta para tapar hoyos. Nuevamente se pule, se tiñe y vitrifica. Según el arquitecto, se mantiene con un trapo húmedo y con aditivos vitrificantes. Tras 15 años pierde el brillo y es necesario pulirlo nuevamente. Generalmente, es posible realizar este proceso hasta tres veces. Dura entre 30 y 40 años, dice el profesional.

Pisos de ingeniería

‘Es de madera y se instala de la misma manera que un piso fotolaminado. Generalmente, son piezas de maderas terciadas cuya chapa superficial tiene cuatro milímetros de espesor de madera nativa. Al comprar el piso de ingeniería vienen sellado con distintos barnices y aceites naturales’, dice Matías Araos, arquitecto. Tiene la ventaja que se monta como el fotolaminado, es decir, sobre un manto nivelador, pero también se puede pegar directamente a una losa o radier.

Porcelanato

‘El porcelanato es similar a un piso de cerámica, pero de mejor calidad. Su gracia es que existen muchos formatos y diseños y que se instala directamente sobre el radier o la base de cemento, con un pegamento especial.

Luego, se coloca un adhesivo que se llama fragüe’, cuenta Fabio Stingo. A diferencia del pino, es rápido de montar y, por lo tanto, la mano de obra de instalación es más barata. No obstante, el metro cuadrado de porcelanato tiene un valor que comienza en los $10.000. Se puede utilizar en viviendas ubicadas en todas las zonas y tiene muy poca mantención, ya que se limpia con un trapo húmedo.

Vinílico

Se trata de la versión mejorada del clásico piso de flexit que reinó en los departamentos de antaño. Son una buena opción para aquellos que buscan pisos resistentes al agua y a la humedad.

Sus palmetas se instalan con un sistema de click que no necesita adhesivos. Tienen una capa de fibra de vidrio que permite controlar la dilatación y contracción generada con los cambios de temperatura. El tablón es de 5,5 milímetros de espesor de 1,82 metros de largo por 22 centíemtros de ancho.

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