La nueva mirada de los arquitectos chilenos

Integración de la arquitectura con el paisaje, preocupación por los peatones, ciclistas y espacios públicos, además de un mayor uso de la madera son parte de las tendencias que están siguiendo los profesionales de hoy.

EI 25° Congreso Nacional de Arquitectos —realizado el 3 y 4 de agosto— fue el escenario elegido para renovar el diagnóstico sobre el estado y el rol del Colegio de Arquitectos en el actual escenario social, laboral y tecnológico. Desde allí, el presidente del gremio, Humberto Eliash, apuntó a la necesidad de impulsar la equidad en el desarrollo urbano, utilizando recursos para evitar la segregación y promover la integración social. La historia urbana de exclusión es un tema recurrente en Chile. Siempre que hay un proyecto de integración social, la gente que está en el territorio se siente con el derecho de excluir al que llegó después.

En La Reina, las personas querían sacar a los pobladores con viviendas improvisadas, que luego formaron la Villa La Reina, con el alcalde (Fernando) Castillo Velasco. Entonces, lo que se hizo fue autoconstrucción, un ejemplo emblemático de integración social, con esfuerzo propio”, comenta el timonel del Colegio de Arquitectos. En este ámbito, Eliash reconoce que no es fácil innovar, porque son temas macro relacionados con planificación, donde se han hecho conocidos los esfuerzos en viviendas sociales de comunas como Recoleta y Las Condes.

“Las ciudades chilenas están creciendo bien, hay buena arquitectura, pero el problema es que se está formando segregación social. Se abre una brecha entre los que pueden más y los que pueden menos, lo que da origen a los guetos”, señala.

Urbanismo

En ese sentido, Cristián Muñoz, académico de la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño de la Universidad San Sebastián (USS), reconoce que los subsidios de arriendo en vivienda permitirán generar un cambio en la tipología de propiedades con carácter social en Chile, con recuperación de inmuebles patrimoniales y construcción de casas y departamentos sociales en barrios ya consolidados. Respecto de lo urbano, la tendencia mundial llama a preocuparse del peatón, del ciclista y del espacio público. “Esto se está implementando de a poco en Chile con inversión en equipamiento, ciclovías, parques, plazas y edificios públicos. Esperamos que siga aumentando en calidad y cantidad”, comenta Muñoz. Y a pesar de la concentración de la población que vive en Santiago, el presidente del Colegio de Arquitectos considera que todavía hay espacio para densificar dentro de sus límites actuales.

“Hay muchos sitios vacíos donde el Estado, el Ejército y algunas empresas tienen mucho suelo urbano. Hay más de 1.500 hectáreas en el anillo Américo Vespucio que no están a disposición. Con buena planificación urbana, sostenible y con vegetación se puede hacer. Se necesita una arquitectura más pertinente, que se haga cargo de la gente y de los modos de vida, porque está cambiando el chileno medio y se están incorporando muchos inmigrantes”, acota Eliash. El académico de la USS, en tanto, afirma que la arquitectura es parte importante del entorno construido. La constitución de la manzana fundacional mediante las fachadas continuas de la época colonial, las galerías del centro de Santiago, los grandes edificios públicos como el Palacio de la Moneda o el GAM, entre otros, afectan directamente la calidad de la ciudad y su desarrollo.

“Actualmente, el habitante de las ciudades está exigiendo mayor calidad en lo construido, mayor aporte a la ciudad y mayor pertinencia con el entorno, lo que desafía al diseño arquitectónico para que logre mejores resultados y responda a los nuevos estándares”, afirma.

Trabajo complementario

En este contexto, el académico de la USS señala que la arquitectura y la ingeniería son disciplinas que siempre deberían trabajar juntas, porque mientras la primera se preocupa de la forma, la funcionalidad, el uso y la belleza, la segunda complementa con la propuesta técnica y la ejecución de la obra. “El rol de la arquitectura está en generar un mejor hábitat para las personas, es decir, crear espacios necesarios y funcionales, pero también en buscar propuestas bellas para el usuario y las ciudades”, afirma.

Sin embargo, muchas veces la ingeniería trabaja sola y lo estético se deja de lado por la función que cumplen las obras, sobre todo las de infraestructura pública, lo que —sentencia— hace perder el valor de la belleza de la edificación y la pertinencia en el modo en que se inserta en el contexto que lo rodea. Pero en otros casos, la arquitectura trabaja sola, lo que da como resultado obras poco eficientes, con costos que no se relacionan con la realidad económica y social del país. “Es fundamental el trabajo en conjunto de los profesionales que participan del desarrollo del entorno construido, no solo el arquitecto con el ingeniero, también con el abogado, el economista, el trabajador social, los técnicos, entre otros. Cada uno aportando desde su área de expertise en pos de la calidad final de la obra y su aporte a la comunidad”, concluye Cristián Muñoz.

FUENTE: LA SEGUNDA

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