Negocios inmobiliarios sobre US$ 8.300 millones se activan este año ante confianza en economía

Ventas de edificios de oficinas y sitios, puesta en marcha de planes residenciales, expansiones de proyectos y aceleración de plazos en la tramitación de estos figuran en el listado.

Confianza en un futuro de mayor crecimiento de la economía local, seguridad en la rentabilidad que genera invertir en terrenos o construcciones, que actúan como ‘refugio’ ante vaivenes en otros mercados. Esos son algunos de los factores que explican que este año se hayan activado negocios inmobiliarios por más de US$ 8.300 millones, registrándose una evidente mayor actividad que en 2017.

Esa cifra resulta de un catastro realizado sobre la base de anuncios —de más de US$ 10 millones— de empresas publicados en este medio entre enero y julio pasado. Se consideran inicios de ventas de activos como oficinas y sitios, puesta en marcha de planes de desarrollos residenciales, expansiones de proyectos y aceleración de plazos en la tramitación de estos (ver infografía y recuadro). El gerente de Estudios de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Javier Hurtado, comenta que este ambiente de anuncios relevantes en el mercado se produce luego de que ‘venimos saliendo de cuatro años en los cuales creció poco la actividad.

En 2017, en el ámbito inmobiliario no se recuperaron los niveles de 2013 y 2014, pero la demanda ha mejorado por factores económicos, y eso genera que aumente la demanda por viviendas tanto en el segmento de venta como en arriendo’. Una opinión similar tiene el director ejecutivo de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI), Vicente Domínguez, quien señala que ‘efectivamente hay una mayor confianza en el desenvolvimiento de la economía, y esa confianza es fundamental para producir inversión. Da la impresión de que, ocurra lo que ocurra, estaremos en niveles de crecimiento sensiblemente mayores que en los últimos años’.

Hurtado añade que el dinamismo que se observa en el mercado de oficinas se explica por la disminución en la vacancia —o espacios desocupados— de los edificios, lo que difieren del escenario de hace un par de unos años. Además, añade, se han incorporado grandes inversionistas a este rubro, generando oportunidades de negocios. La plusvalía de los proyectos inmobiliarios atrae a los inversionistas, que ven en este sector un ‘refugio’ para sus capitales.

Esto también explica la avalancha de iniciativas surgidas este año, comentan en el sector. ‘El negocio inmobiliario es de rentabilidades interesantes. Además, cualquier negocio de construcción gana plusvalía si está relativamente bien ubicado’, afirma Hurtado. Sobre las razones de que se impulsen proyectos y transacciones de terrenos por parte de los inversionistas, pese al aumento de los conflictos relacionados con paralizaciones de construcciones, trabas a permisos de edificación y cambios en planes reguladores, Hurtado explica que esos riesgos ya se están internalizando.

Agrega que los desarrolladores apuestan a que si hacen bien las cosas y se comunican positivamente con las comunidades vecinas, las iniciativas pueden prosperar. Vicente Domínguez admite que ‘la atmósfera está cargada de problemas en permisos, interpretaciones, resoluciones administrativas o judiciales que están afectando al sector y dando nacimiento, según se ha rumoreado insistentemente, a proposiciones algo extorsivas de ciertos agentes. La imprecisión en las definiciones da lugar a ello’. Pero agrega que ‘la plusvalía existe y paradójicamente está alimentada por estos ruidos señalados, pues es claro que ante dificultades en la oferta para una demanda constante los precios suben, ergo se produce plusvalía’.

FUENTE: EL MERCURIO

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