“Debaten mejorar educación financiera en jóvenes chilenos” en Emol

El informe Pisa de la OCDE reveló que el nivel de los estudiantes del país es uno de los peores sobre comprensión financiera  entre los 15 países analizados.

Estos jóvenes “no tienen un conocimiento respecto a los instrumentos financieros en general, como pedir un préstamo, la utilidad de la tasa de interés, o sobre cómo conseguir recursos cuando están interesados en comprar un bien mayor”, comenta el académico del Centro de Estudios de Políticas y Prácticas en Educación de la UC (CEPPE), Ernesto Treviño , y añade que tampoco tienen las habilidades para conocer la diferencia entre necesidades y deseos, por lo que no son capaces de priorizar su consumo entre algo que necesitan o no, lo que los podría llevar en el futuro a tomar malas decisiones financieras.

“Hoy muchos chilenos son analfabetos financieros”, reconoce el superintendente de Bancos e Instituciones Financieras, Eric Parrado, quien explica que este problema se agrava cuando el 98% de los chilenos mayores de 15 años tiene al menos un producto financiero. “En promedio el chileno tiene 5,5 productos financieros, pero no sabemos usarlos”, dice el funcionario, y enfatiza que hay que intensificar los esfuerzos de educación financiera y dejar la pasividad para pasar a la acción al momento de informar.

Educación y acciones públicas y privadas

Para Parrado esta ignorancia encarece y complica la salud financiera de los jóvenes al inicio de su vida laboral, pero también es una medida de inequidad pues solo el 3% de los estudiantes tiene una comprensión avanzada en materia financiera, mientras que casi la mitad de los jóvenes del nivel socioeconómico bajo no son capaces de entender los conceptos financieros más básicos. En este punto, los quinceañeros de niveles socioeconómico más altos tienen el mismo desempeño en alfabetización financiera que sus pares de EE.UU., mientas que los de estratos más bajos tienen el peor rendimiento de toda la muestra. Esto los lleva, por ejemplo, a no poder financiar bienes durables, porque no son capaces de distinguir si un crédito es más o menos barato dependiendo de su costo final, y no de la cuota mensual, por lo que al final terminan pagando más y empeorando su calidad de vida, pese a que la mayoría considera al ahorro como un tema importante para progresar en la vida.

“Las cosas no caen desde el cielo, uno tiene que esforzarse y tiene que ahorrar para lograr los objetivos a futuro. Cuando uno enseña desde la temprana edad es fundamental”, dijo el subsecretario de Hacienda, Alejandro Micco.

Sobre cómo mejorar, Parrado sostiene que este es un trabajo mancomunado entre los sectores público y privado: “Hay que hacer intervenciones claras”, indica la autoridad, ahondando en la necesidad de aumentar las actividades de educación financiera en colegios y con el público en general. Destaca que en el currículum escolar ya existen módulos de específicos de innovación financiera. Mejorar en matemáticas Los resultados de PISA Educación Financiera se correlacionan fuertemente con los puntajes que obtienen los estudiantes en Matemática.

La brecha de 112 puntos antes mencionada se reduce hasta los 18 cuando se controlan los resultados que dependen de habilidades matemáticas. En ese sentido, el secretario ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación, Carlos Henríquez, quien presentó el informe en Chile afirma que la escuela vuelve a tener un rol fundamental, pues “tener clases de Matemática efectivas es vital para que podamos entregar más y mejores herramientas a nuestros estudiantes, debido a que mientras no logremos mejores capacidades en Matemática difícilmente mejoraremos los resultados en alfabetización financiera”.

A juicio de Treviño, con el dato anterior “queda claro que no hay que agregar una nueva materia para desarrollar conocimientos financieros en los colegios, sino que llevar a que en matemáticas se trabaje con ejemplos cercanos a esta realidad, como cálculos de interés, por ejemplo”. “Si bien los resultados nos dejan bajo el promedio de la prueba, el rol de la escuela resulta crucial para entregar las mejores opciones y herramientas a nuestros estudiantes y, en particular, a los grupos más vulnerables, donde una mala decisión financiera podría tener consecuencias más profundas para su futuro”, concluye Henríquez.

Fuente: Emol.

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